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Telar de Cintura: Herencia Cultural en Cuanajo, del hogar, a los museos.

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Aprovechando mi viaje a Cuanajo, para conocer a la Cocinera Tradicional Guille Rangel, me encontré con una de las actividades más antiguas de este poblado, la producción de textiles, fabricados aún con la técnica de “Telar de Cintura”.

Generalmente Cuanajo es conocido por su gran tradición en la fabricación de muebles, sin embargo, los textiles son también una de las actividades principales del pueblo, por lo que familias enteras son productivas en este arte.

Fui recibido por Doña Nati, una muy amable señora con una gran trayectoria en el Telar de Cintura, contó que desde que tenía 9 años, su mamá y su abuela la introdujeron en esta actividad, y hoy, 70 años después, ella enseña a muchas niñas en el pueblo este arte para que no sea olvidado.

Ella considera que la actividad es sumamente importante para preservar una de las tradiciones del pueblo, en donde los motivos y “dibujos” que realizan, forman parte de su cultura y su esencia.

“Actualmente las personas no aprecian mucho lo hecho a mano, dicen que es caro, sin embargo, nosotros hacemos esto con mucho cariño y dejamos parte de nuestro corazón en las piezas que realizamos, eso nunca te lo va a dar una maquina” señaló al tiempo en que acomodaba los “palos” para mover las figuras que estaba tejiendo.

Antes de continuar, me gustaría hablar un poco más sobre está técnica, dice el INAH, que… 

“El telar de cintura es un instrumento que desde la época prehispánica auxilió a la mujer mesoamericana en la elaboración de la indumentaria, le permitió desarrollar su creatividad y plasmarla en una variedad de telas. Está formado principalmente por dos grupos de hilos: la urdimbre, que son los hilos verticales que definen el largo y ancho del tejido, y la trama, las hebras que se entrecruzan horizontalmente con la urdimbre. Para armar un telar se deben atar los extremos de la urdimbre a dos maderas o palos llamados enjulios que soportarán el tejido y definirán la anchura. El extremo superior del telar se debe afianzar a un punto fijo ̶ puede ser un árbol o un poste‒, mientras que el inferior se sostiene con un mecapal, un tipo de faja que la tejedora sujeta con su cintura para tensar el telar.”

Dicho esto, me gustaría comentar que fue una experiencia muy interesante, ya que poco antes había visitado el Museo del Estado de Michoacán y una de las exposiciones trataba sobre los textiles en el Estado, siendo el Telar de Cintura protagonista de la exposición, por lo que verlo en vivo, con una persona que toda su vida se ha dedicado a ello, fue una verdadera experiencia.

Doña Nati ha enseñado su oficio a muchas mujeres de Cuanajo, y una de ellas es su hija, Natividad, quien además de compartir el nombre, comparte el gusto y la habilidad en el telar, aprendida y heredada por su madre.

Para despedirme, me gustaría reflexionar sobre el hecho de que nuestros pueblos siguen siendo Museos vivos, están llenos de tradición, cultura, arte e historia en cada rincón, conózcanlos, enamórense de ellos y vean mucho más de lo que hay en la superficie, encontrarán muchas sorpresas, y cuando vean artesanos, reflexionen en el trabajo que hacen no solo en sus productos, sino al mantener vivas sus raíces, que también son nuestras.

¡¡Descubre tradiciones y Vive tu aventura!!

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