Tiripetío como su significado, “Lugar de Oro”, lo indica, es un pueblo emblemático y guardián de un pasado esplendoroso, no por nada en la concepción purépecha se le asociaba con la belleza y la divinidad; su legado histórico se manifiesta a través de sus imponentes complejos arquitectónicos que datan de la época virreinal, de sus legendarias, alegres y fervientes tradiciones que, como testimonios de una memoria impregnada de historia y misticismo, lo mantienen como referente cultural de México. Ubicado a 24 km al suroeste de la capital michoacana, Tiripetío ofrece un aire de tranquilidad amena que se respira en cada uno de sus espacios. Sus extensos pastizales y tierras de cultivo, que se extienden solemnes bajo el cobijo de un amplio cielo azul surcado por aves, son el paisaje de bienvenida al pueblo; la fertilidad de sus tierras ofrece la materia prima de su gastronomía, pues gracias a la predominancia de la agricultura y ganadería, es que en cada uno de sus hogares se pueden disfrutar los deliciosos elotes, uchepos y corundas, así como el sabroso pozole, tamales y las insustituibles tortillas.

Salir a pasear a su campo abierto es una experiencia inigualable, como lo es también recorrer cada calle del pueblo; caminar por sus largos andadores es todo un deleite, y lo puedes disfrutar a cualquier hora del día. Los múltiples pasillos que integran su amplia plaza principal, ofrecen una magnífica vista que puedes disfrutar recorriéndolos o descansando en alguna de sus bancas de cantera, desde donde igualmente puedes admirar su bella fuente, su grandioso quiosco y sus amplios portales de techos rojizos de teja, bajo los cuales se encuentran varios comercios que, junto con las actividades agrícolas, son parte fundamental en la economía local. La calidez de su gente, lo bello de sus monumentos y su ambiente apacible inevitablemente te envuelven y conectan el presente con aquel legendario pasado.
Origen y fundación del pueblo.
El origen de Tiripetío es todo un enigma, aunque sus raíces son prehispánicas, no se sabe la fecha exacta de su surgimiento, pero en el siglo XIV ya se tienen noticia de la existencia de un asentamiento que llevaba dicho nombre, el cual estaba esparcido en las faldas del Cerro del Águila; sería hasta el siglo XVI que el pueblo sería congregado. Tras la colonización española se implementó el sistema de encomiendas, a fin de adoctrinar a los naturales y mejorar la administración del nuevo territorio, así como el cobro de tributo; Juan de Alvarado fue nombrado encomendero de Tiripetío y su jurisdicción, pero estar a cargo de un grupo disperso dificultada su ordenamiento y control, de modo que pidió la ayuda de los frailes agustinos para que ellos dirigieran la construcción de un nuevo pueblo que lo congregase. Tiripetío era la puerta a la Tierra Caliente, región que los misioneros agustinos tenían intención de evangelizar, de modo que aceptaron llevar a cabo el proyecto de traza y construcción del nuevo vecindario.

En 1537 Fray Juan de San Román y fray Diego de Chávez comenzaron las labores de construcción y, por consiguiente, del traslado de ese disperso pueblo al terreno llano en el que actualmente se ubica; es así que se puede establecer esa fecha como el año de fundación de Tiripetío. Cabe destacar que fue el primer pueblo trazado bajo la impronta renacentista de la arquitectura española, por eso su composición arquitectónica es ordenada, como se puede apreciar en su gran plaza con la ubicación de las casas alrededor de ésta, y en su esmerada conexión con las calles y calzadas que se desprenden de ella en línea recta. Al caminar por ellas puedes gozar de su ambiente relajante que, adornado con el alegre canto de los pájaros, se conjugan con la brisa fresca de sus arboledas y la divertida risa de los niños que disfrutan jugar en sus áreas, reafirman la condición atribuida al pueblo desde el siglo XVI, de ser poseedor de una situación y clima inmejorable.

Riqueza arquitectónica, cultural y educativa
De la plaza central se articulan tres largas calzadas que conducen a la amplia explanada del atrio parroquial, desde donde se puede ver erguida con majestuosidad la Iglesia de San Juan Bautista; fundada en 1538 y considerada la “Primer maravilla de Michoacán”, debido a su gran riqueza ornamental, que desafortunadamente hoy ya no es visible, es una construcción de gran extensión y altitud, de una sola nave con techumbre de madera y cubierta de teja a dos aguas, sostenida por enormes pilares de madera de pino, que dan ese toque distintivo y único a su diseño.

A un costado se encuentra el ex convento agustino, que en el siglo XVI se convirtió en el centro educativo de mayor importancia en la época, al ser elegido como la sede de la Primera Casa de Estudios Mayores de América Latina, sus cualidades climáticas y su ambiente apacible, así como por ser punto de enlace entre los lugares más sobresalientes, le hicieron merecedor de tan elevado proyecto. Las cátedras corrían a cargo de fray Alonso de la Vera Cruz, quien impartía teología y artes, destacando la filosofía, la gramática y la aritmética; en el pueblo su legado se ha perpetuado en el monumento que se encuentra de frente al Ex convento, que pareciera contemplar a la que fue su casa y desde donde fluía el conocimiento hacia sus alumnos, en los que no solo había religiosos, también miembros de la nobleza indígena, entre ellos Antonio de Huitzimengari, hijo del último Cazonci.

El antiguo convento agustino, hoy llamado Ex convento de Tiripetío, actualmente es un museo a cargo de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, que ofrece visitas guiadas y diversos eventos culturales, como conferencias, obras teatrales y conciertos, asimismo espléndidas exposiciones artísticas. Cuenta además con un Archivo Histórico poseedor de un valioso acervo documental microfilmando procedente de archivos históricos nacionales, como el Archivo General de la Nación y Municipal de Pátzcuaro, pero también de archivos internacionales, como los españoles Archivo General de Indias y de la Biblioteca Nacional de Madrid, entre otros más. El acceso a esta amplia gama de servicios y actividades es totalmente gratuito, de modo que, si deseas relajarte y a su vez empaparte de historia y cultura, Tiripetío es una excelente opción ¡y está a solo 20 minutos de Morelia!

Al día de hoy Tiripetío continúa siendo un importante centro educativo, ya que desde hace más de setenta años alberga a la Primera Normal Rural de América Latina, la Escuela Normal Rural “Vasco de Quiroga”, donde reciben su formación como maestros de primaria varios jóvenes. Sus instalaciones se asientan en la antigua y prolífica Hacienda de Coapa, a cargo de los religiosos agustinos, que durante el periodo colonial mantuvo a Tiripetío como un punto económico clave; la fertilidad de sus tierras y la mano de obra tanto libre como esclava procedente de diversos sitios, la mantuvo como una de las más productivas de la región.

Indiscutiblemente, Tiripetío tiene un dorado legado de principal, al ser pionero en diversos aspectos, en su diseño urbanístico, como centro pedagógico, religioso y económico, por mencionar algunos; sus ilustres antecedentes nos hablan de un pasado esplendoroso que posiciona a Tiripetío como referente histórico, cultural y educativo de México. Ven y déjate cautivar por la magia de su mística esencia, impregnada de historia, cultura y tradición.

FUENTES CONSULTADAS
Archivísticas
Archivo General de la Nación (AGN)
Archivo Histórico Casa de Morelos (AHCMO)
Centro de Documentación Microfilmada del Ex Convento de Tiripetío (CDMET)
Bibliográficas
ARCE N. David, Fray Diego de Chávez: de camino y parajes, México, Editorial Jus, 1964.
CERDA FARÍAS, Igor, En el pueblo de Tiripetío, en la Provincia de Michoacán. La edad dorada… el siglo XVI, Morelia, Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo / Secretaría de difusión cultural y extensión universitaria / Ex convento de Tiripetío, 2005.
_______, Relación geográfica de Tiripetío 1580, Morelia, Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo / Secretaría de difusión cultural y extensión universitaria / Ex convento de Tiripetío, 2002.
DE BASALENQUE, Fray Diego, Historia de la Provincia de San Nicolás Tolentino de Michoacán, Morelia, Balsal Editores, 1989.
DE ESCOBAR, Fray Mathías, Americana Thebaida. Vitas Patrum de los religiosos ermitaños de nuestro padre San Agustín de la Provincia de San Nicolás de Tolentino de Michoacán, Morelia, Instituto de Investigaciones Históricas / Ex convento de Tiripetío / Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo / Morevallado Editores, 2006.