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SALVATIERRA “La magia del Bajío Guanajuatense”

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La muy noble y leal ciudad de San Andrés de Salvatierra es el título oficial de esta hermosa población del Estado de Guanajuato que además ostenta el título de Pueblo Mágico y con justa razón, es un lugar maravilloso digno de ser visitado.

Salvatierra se localiza al sur del Estado de Guanajuato rodeado por extensos campos de tierras fértiles y custodiado por el gran cerro del Culiacán que vigila a la población. De la ciudad de Morelia se debe tomar la carretera que va para Celaya y a menos de una hora y media estamos en Salvatierra. Lo primero que llama la atención al llegar al municipio son las torres del templo de la Purísima Concepción en la comunidad de Santo Tomás Huatzindeo, lugar que resguarda una ex hacienda de la época novohispana y de la cual inició la historia de este pueblo mágico, pues José Guadalupe Romero en su obra titulada Michoacán y Guanajuato en 1860, noticias para formar la historia y estadística del Obispado de Michoacán, nos dice que Salvatierra se fundó en terrenos de la mencionada hacienda que en aquel momento le pertenecía a Don Andrés Alderete con la finalidad de establecer una ciudad de españoles en 1644, otorgándosele el nombre de Salvatierra en honor del Virrey Conde de Salvatierra, siendo la primer ciudad del actual Estado de Guanajuato y que en aquel momento pertenecía al Obispado de Michoacán, pues Guanajuato, Celaya y San Miguel de Allende tenían el título de villas.

Templo de la comunidad de Santo Tomás Huatzindeo
Ex Hacienda de Santo Tomás Huatzindeo

       Para 1860 contaba esta ciudad con cuatro mesones, plaza de gallos, tres plazuelas, una plaza principal, molinos de trigo, una fábrica de hilados que estableció Patricio Valencia y considerable comercio. La principal construcción religiosa sobresale dentro del paisaje arquitectónico, se trata del suntuoso Santuario Diocesano de la Virgen de la Luz que se levantó para finales del siglo XVIII, por lo cual la portada central es de estilo barroco mientras que su interior luce en estilo neoclásico debido a que se fue ornamentando posterior a su construcción ya cuando estaba en pleno auge este último estilo mencionado. Llama mucho la atención la imagen de la Virgen de la Luz quien ocupa el principal espacio del retablo mayor, pues la calidad estética de su rostro es sorprendente además de que está hecha en pasta de caña. Es importante mencionarse que la advocación original que tuvo esta imagen en un principio fue la de la Virgen de la Purificación, posteriormente comentan los lugareños que se le cambió de advocación hasta que se le dio el nombre de la Virgen de la Luz a quien se le celebra durante el mes de mayo.

Santuario Diocesano de la Virgen de la Luz
Virgen de la Luz

En la sacristía del Santuario Diocesano se conserva un retablo barroco dorado de madera de finales del siglo XVIII en su modalidad anástilo porque el fuste de las columnas no está marcado destacando unas palmas que pueden tener distintas interpretaciones en el único cuerpo y remate del mismo siendo coronado por el Padre Eterno, mientras que la parte central es ocupada por una pintura al óleo sobre tela de la Virgen de la Luz de Salvatierra, ya que la iconografía  tradicional de esta advocación mariana presenta por lo general a la Virgen María rescatando un alma de las manos de un leviatán que simboliza la entrada al Infierno y el niño Jesús sostiene dos corazones mientras un ángel sostiene un canasto lleno de corazones. El retablo de la Virgen de la Luz en un principio estaba localizado en una capilla privada de la finca del Mayorazgo de los Marqueses de Salvatierra, en la parte inferior de la pintura se aprecia una leyenda que dice “a devoción de Doña Anna Thereza Escobar y Melo, año de 17…”. Es de notarse que el retablo está incompleto, pues carece del área que conforma la predela y del banco los cuales pudo haber perdido durante su adaptación al espacio de esta sacristía, en su lugar se colocó una cajonera que no impide la apreciación de esta joya, el único retablo barroco sobreviviente en Salvatierra.

Retablo de la Virgen de la Luz

Caminar por las calles de Salvatierra es transportarse al siglo XIX, su amplia plaza principal rodeada por hermosas casonas y un bello portal en donde por la noche se pueden comer los más ricos antojitos como los buñuelos, las enchiladas, las famosas “largas” o bien durante los días calurosos disfrutar de una rica nieve en dicha plaza sin poder faltar el famoso sabor “delicias de Salvatierra”, es algo imperdible al igual que sus postres de guayaba, fruta que abunda en esta población. Otros monumentos históricos de gran interés es el Templo Ex Convento de San Francisco, el Templo de la Tercera Orden, el Templo y Convento de las Capuchinas, el Templo de San Ángelo Mártir y el Ex Convento Carmelita del siglo XVII, el puente de Batanes, la Plaza Fundadores y el Mercado Hidalgo por mencionar solo algunos. Hablando del Mercado Hidalgo es inevitable que se me vengan a la mente los deliciosos olores de los guisos, la textura de las tortillas y de la amabilidad de las mujeres que preparan ricos y variados platillos, pues bien dicen que es una visita obligada el acudir a comer a los mercados de pueblos y ciudades para conocer la forma de comer de sus habitantes.

Otro atractivo de Salvatierra es la Ex Hacienda de Sánchez y la más asombrosa de todas, la Ex Hacienda de San José del Carmen, claro, sin demeritar a las demás ya que todas son importantes y dignas de preservarse, pero la de San José del Carmen a conservado afortunadamente cada uno de los espacios que conformaban a las haciendas mexicanas de los siglos XVIII y XIX. Al ingresar por la entrada principal me quedé sin palabras, por aquel momento no sabía si me encontraba en otra época o en otro mundo al ver las dimensiones tan impresionantes de esa ex hacienda, comenzando por un enorme galerón que por su arquitectura supuse que era del siglo XVIII. Me sentí privilegiado al poder tener acceso a este lugar, poder admirar el interior del galerón cuya estructura con altas arcadas permiten una sensación del espacio muy especial. En las paredes del galerón y en las bóvedas se pueden visualizar varios grafitos que nos relatan los pasatiempos de los trabajadores de esta hacienda, varios de ellos probablemente sean de la época de la Revolución Mexicana por el tipo de sombreros que portan las figuras de los grafitos, de igual manera nos permiten una idea de la cantidad de maíz que se guardaba en esos galerones de gran altura, ya que algunos de los grafitos aparecen al final de los muros donde se desprenden las bóvedas.

Galerón de la Ex Hacienda de San José del Carmen

       Continuando nuestro recorrido por la Ex Hacienda de San José del Carmen, todavía se aprecian las trazas originales de los patios, el comedor principal, tres cocinas, el patio de servicios, las recámaras de los dueños, las habitaciones para los invitados, los dormitorios que probablemente ocuparon las nanas, las damas de compañía, terrazas y balcones que nos recuerdan aquel México del siglo XIX. La capilla junto con el coro y la torre son otros espacios que se pueden recorrer con detenimiento, siempre y cuando sean respetados estos lugares históricos a los que se agradece podamos tener acceso por ser propiedades privadas.

No puedo finalizar este breve artículo sin antes hablarles sobre una comunidad de Salvatierra en donde se venera una imagen de Jesús Crucificado, se trata de Urireo cuyos orígenes se remontan al pueblo purépecha y que se puede disfrutar de su tranquilidad ya sea en su plaza o en su atrio, además se siente la ferviente religiosidad que se le profesa a su Cristo.

Señor de Urireo

       Estas breves líneas no hablan casi nada de lo grandioso que es Salvatierra, como michoacano me siento dichoso de que en lo religioso pertenezcan a la Arquidiócesis de Morelia, pues es un lugar más que mágico, es un lugar que te invita y te insiste en que regreses, ya sea por la gastronomía, sus curiosas gelatinas servidas en una bolsa bañadas por un suave rompope, las largas, los postres de guayaba, las nieves artesanales, la Virgen de la Luz, el Señor de Urireo, las ex haciendas, las casonas, entre muchas coas más, que desde la carretera que conduce a Celaya las imponentes torres del Santuario Diocesano roban las miradas de quienes por ahí transitan y de que se necesitan más de tres días para poderla recorrer esperando asistir a la Feria de la Candelaria, a la Marquesada en septiembre para poder sentir toda su magia, un lugar que no puede faltar en tu lista de próximos viajes para realizar.

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