Sabemos que México es conocido por ser un país bastante surrealista a los ojos de quienes vivimos aquí y de artistas que visitan nuestro bonito entorno, una de ellas fue Remedios Varo, una pintora hispano-mexicana quien venían huyendo de la Francia ocupada por los nazis. Ella terminó viviendo en México el resto de su vida y es por ello que en este artículo abarcaremos 5 obras que, a gusto personal, son bastante interesantes y llamativas de esta mujer.
Primero que nada una pequeña parte de su historia de vida. María de los Remedios Alicia Rodriga Varo y Uranga nació el 16 de diciembre de 1908, en Anglès, Girona, España. Hija de Ignacia Uranga y Begareche y del ingeniero Rodrigo Varo y Zejalvo. Debido a la profesión de su progenitor la familia viajó con frecuencia por toda España y el norte de África antes de establecerse en Madrid en 1917. Después de la muerte de una hija, la madre de Remedios consagró su próxima hija deseada a la virgen de los Remedios. Parece que Remedios Varo siempre tuvo la impresión infundada de ser tan solo un sustituto en un lugar que no le correspondía; a pesar de un ambiente familiar amoroso, se desarrolló en ella una tendencia a querer esconderse de su familia.

Desde niña aprendió sobre dibujo, perspectivas y matemáticas influenciada por el oficio de su padre. Después de una instrucción básica en colegios católicos, su padre le hace ingresar en la famosa Academia de San Fernando, Madrid en 1924 donde parece que Salvador Dalí fue expulsado con anterioridad de ese centro por «rebelde». Se graduó en 1930.
Durante la siguiente década vivió entre París y Barcelona, donde se movió en círculos bohemios, vanguardistas y surrealistas. En 1937, su obra aparece en publicaciones surrealistas y en exposiciones internacionales en Londres, Tokio, París, Ámsterdam y Ciudad de México. Tras la ocupación alemana de París en junio de 1940, huyó al sur de Francia con su pareja de entonces, el poeta surrealista francés Benjamin Péret, llegando a Marsella, donde se habían reunido otros artistas e intelectuales. La pareja acabó viajando a Casablanca, en Marruecos, y más tarde embarcó en un abarrotado transatlántico portugués con destino a México, donde fueron aceptados como refugiados políticos.

La experiencia de tener que huir se reflejó en sus pinturas donde plasmó a personas en tránsito —navegando en embarcaciones precarias, vagando por los bosques, montando en bicicleta por la ciudad o bajando escaleras—, y con expresiones contemplativas. Realizó su mejor obra —fantasiosa, inquietante, personal y metafórica— en los años cincuenta y principios de los sesenta en Ciudad de México. Allí formó un círculo de amigos artistas exiliados, entre los que se encontraban la fotógrafa surrealista húngara Kati Horna, el artista surrealista austriaco Wolfgang Paalen y la pintora surrealista británica Leonora Carrington, con quienes encontró camaradería y compartió ideas. Le interesaban el tarot, la astrología y la alquimia, que compaginaba con su amor por la ciencia, en particular por la geología. El trabajo de Varo fusionaba estos intereses.
Con esto último en mente, proseguimos a comenzar con las pinturas que seleccionamos para este top. Como pequeña aclaración, las obras no estarán en orden cronológico pero sí siguiendo la línea de su obra creada en México.

1.- Les feuilles mortes
En 1956, Remedios Varo realizó esta pintura que tituló en francés y significa las hojas muertas. Muestra a una mujer que enrolla un hilo que proviene de un pasaje que sale del pecho de una figura inclinada junto a ella. De esta sombra también salen dos pájaros, uno blanco y el otro rojo.
Ambos personajes se encuentran en una habitación de tonos claros o neutros que deja una impresión de vacío y deterioro. Al fondo, puede observarse una ventana abierta con cortinas que ondean, por la que entran hojas. Lo llamativo es que sólo algunos elementos tienen color: la mujer, el hilo, las hojas y los pájaros. Debido a esto, se pueden ver como aspectos simbólicos que la artista intenta destacar.
La mujer puede entenderse como una representación de sí misma, meditando sobre su vida y su pasado. En este momento, Varo está radicada definitivamente en México y ha decidido dedicarse por completo a su pintura. Por ello, su pasado queda definitivamente atrás como aquellas hojas secas, que a pesar de haber perdido su vitalidad, permanecen presentes. Sin embargo, el foco se encuentra ahora en su trabajo, que se presenta como una criatura que cobra vida gracias a su hilo, en memoria a su abuela que de niña le enseñó a coser, siendo que la costura se verá muy presente en varias de sus obrar como algo significativo y haciendo alusión a una creación de ella misma.
Desafortunadamente esta pintura se encuentra en colección privada y solo existe el registro fotográfico. Con suerte, quien la tiene en su poder, algún día la prestará para alguna exposición. ¡Crucemos los dedos!

2.- Bordando el manto terrestre.
Pintada en 1961, la obra Bordando el manto terrestre nos deja claro el mundo onírico que nos presenta Remedios Varo. En él flota una iconografía influenciada en la época medieval. Esta pintura forma parte de un tríptico que contiene las obras: Hacia la torre, Bordando el manto terrestre (secuencia central del tríptico) y La huida, que forman una historia sucesiva con muchos tintes poéticos.
En Bordando el manto terrestre nos adentramos en una secuencia fantástica, hipnótica y espiritual, en la que observamos unas jóvenes que podrían ser musas, idénticas entre sí. Las muchachas están tejiendo un mundo naciente con hilos, trabajando a ritmo de la suave melodía de un flautista situado detrás del personaje central del óleo. El que se encuentra al frente del flautista es un alquimista de rasgos geométricos y misteriosos que utiliza un libro para cocinar el conjuro que suministrarán las doradas hebras que usan las tejedoras.
La pintora nos sumerge en un escenario en el que la actividad es de una nocturnidad ensoñadora, pero a la vez, rozando la tenebrosidad. Una oscuridad que hace destacar el luminoso dorado del interior del habitáculo, el cabello de las jóvenes y el sedoso manto tejido. Nos adentramos en un paisaje en el que la noche toma tanto carácter como los propios personajes. Personajes que pese a vivir en un mundo cósmico están proyectando un mundo real. Un mundo a los pies de la torre que está suspendido en un paisaje crepuscular.
De este modo, introduce su afición hacia la alquimia, al mostrar cómo la realidad tiene la capacidad de transformarse. Hoy, este cuadro es considerado como una de las obras maestras de la pintora debido a cómo juega con la perspectiva cónica. Aquí, decide crear una atmósfera con efectos al utilizar tres puntos de fuga, simulando una especie de ojo de pez que ayuda a producir una atmósfera mágica que acompaña al tema representado. Este tríptico también pertenece a una colección privada.

3.- Ruptura.
En este cuadro de 1953 se puede apreciar una composición muy equilibrada, en que todos los puntos de fuga se unen en la puerta. Aun así, el centro de atención es la misteriosa figura que desciende las escaleras. Aunque baja por el lado derecho, su sombra genera un contrapeso que otorga armonía a la imagen.
En el fondo, se observa un edificio por cuyas ventanas aparece el mismo rostro de la protagonista y desde la puerta vuelan papeles. Aunque es una escena simple, tiene muchos símbolos que se pueden prestar a diversas interpretaciones. Una de las más difundidas tiene un correlato autobiográfico. Muchos afirman que el ser andrógino es la representación de la pintora que abandona su pasado para dar paso a una mujer nueva. Por eso, su rostro se repite en las ventanas, porque corresponde a cada versión de sí misma que dejó atrás, para así llegar a ser una artista con una mirada particular.
Es el momento en que decidió abandonar el aprendizaje que tuvo basado en el canon, las influencias surrealistas de sus años en París y aventurarse en la creación de un estilo propio. De ahí los papeles que vuelan, que si bien fueron importantes en su formación, necesitan volar para dar paso a la expresión de su imaginación. Por otro lado, los colores son muy importantes en esta pintura, los tonos rojizos sugieren que es la hora del atardecer. Es decir, un día que está por concluir. Si se relaciona con el título de la obra, “La ruptura”, entendemos que hace alusión a un ciclo que se cierra para dar paso a otro.
Este cuadro se encuentra en el Museo de Arte Moderno de México, y a gusto personal me parece una obra muy atrapante para observar.

4.-Mujer saliendo del psicoanalista.
El cuadro fue creado en 1960 a partir de un sueño que tuvo la artista, en el centro del cuadro aparece el elemento principal de esta; una figura se encuentra en lo que parece una edificación con muros gigantes, específicamente en un patio circular en el cual se dejan ver las puertas de dos habitaciones; la de la derecha cerrada y la de la izquierda abierta de la que pareciese acaba de salir esta figura. A un lado de la puerta abierta, en la pared, hay una placa con una grabación que dice “Dr. FJA”, haciendo homenaje a los tres psicoanalistas más importantes de la época: Sigmund Freud, Carl Jung y Alfred Adler, por lo cual también se intuye el título de la pintura. Esta figura, evidentemente femenina, con un rostro joven y cabellos son blancos, es el símbolo de la fortaleza que la mujer tiene para dominar su interior, pues su melena blanca representa su sabiduría a pesar de ser tan joven. A su vez viste un gran manto verde, el cual, forma en sus pliegues un rostro similar al de la mujer, pero girado a la dirección contraria.
En su mano izquierda sostiene de la barba, una cabeza con apariencia masculina la cual va a dejar caer a un pozo que refleja la luna; este acto, es resultado de la cita con el psicoanalista, que, como describe la misma artista “soltar es lo que se debe hacer al salir del psicoanálisis”. En la mano derecha sostiene una canastilla, en la que se dejan ver tres objetos; un reloj, cuyo significado se interpreta como el miedo de llagar tarde a una cita; por otro lado vemos una llave, que simboliza la feminidad y por último, hay un huso para hilar, objeto que hemos mencionado arriba, está fuertemente ligado a la pintora y la misma lo liga a las tejedoras del universo.
La vida se escapa y Remedios, se burla de sus propios problemas dejando atrás el pasado y todo residuo del tiempo que recoge en la cesta que lleva en mano; siendo los recuerdos desechos del diván.
Esta obra se encuentra en el Museo de Arte Moderno de México al igual que la anterior.

5.- Papilla estelar.
En esta obra de 1958, se representa un paisaje onírico, donde la mixtura parecida a una atmósfera gregoriana, un surrealismo al estilo de El Bosco y una perspectiva tridimensional como la de Giorgio de Chirico, crean un entorno donde una criatura casi etérea y una brillante luna nos adentran a un ambiente metafísico.
En Papilla estelar, se observa a una mujer que posee un aspecto frágil dentro de un habitáculo suspendido entre la niebla de la noche. Muestra también un personaje de sexo femenino que le da de comer a la luna enjaulada que admite una papilla de estrellas. Hay una probabilidad muy alta con que esa construcción sea la torre de Anglés (Gerona), pueblo natal de la artista. En la soledad interior de la torre, el personaje femenino tiene, en la figura de la luna, un complemento también femenino.
La luna es un elemento central porque su presencia cumple diversas funciones estéticas: ser un punto de luz-sombra y por el hecho de que en ella recae la acción del personaje. El tubo que atraviesa el tejado es un componente importante en este arte, pues este tubo de chimenea le recuerda la fábrica textil de su padre. La chimenea funciona como succionadora de estrellas y polvo cósmico, y esta, termina en una picadora que tritura el material para conseguir una papilla galáctica. En esta obra, la artista materializa el universo creado en el subconsciente, donde, pensamientos e imágenes se enhebran para convertirlo en un mundo real.
Esta obra pertenece al Museo FEMSA, México.

Con esto podemos ver que la obra de Remedios Varo y ella misma se encuentran llenas de detalles minúsculos que se tornan enormes al contemplar las pinturas y su conjunto permitiéndonos viajar en la imaginación mientras comparte cosas que la marcaron en vida.
