¿A qué se dedicaba el Generalísimo Morelos antes de tomar las armas?

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¿Qué tal amigos de Juglares? En esta ocasión les presentamos un breve artículo sobre los quehaceres de Morelos, antes de participar en el insurgencia.

Septiembre es el mes del generalísimo José María Morelos y Pavón, quien nació el 30 de septiembre de 1765, en Valladolid, hoy Morelia, actual capital del estado de Michoacán. José María era el mayor de sus hermanos menores María Antonia y Nicolás.

La formación académica de Morelos no llegó sino hasta sus casi veintisiete años de edad. Antes de ingresar al Colegio San Nicolás, la vida del “siervo de la Nación” gravitaba en el duro oficio de la arriería. Sin embargo, vamos a conocer un poco de su infancia y adolescencia, ya que en un contexto socioeconómico limitado por la posición de su familia, Morelos se vio marcado por dicha condición, además de que creció con la ausencia de su padre.

Durante su infancia, José María vivió con sus padres en la Hacienda de Sindurio (cerca de la entonces Valladolid), la Hacienda pertenecía a los monjes agustinos; por aquella etapa, la vida del infante Morelos parecía tranquila y segura al contar con la figura de sus padres. Sin embargo, a los pocos años, aún en su niñez, el padre de José María falleció (1779). Dicha situación implicó una complicada realidad para la familia, la madre de Morelos al quedar sin el apoyo moral y económico de su pareja, se vio obligada a confiar el cuidado de José María a su tío Felipe Morelos.

 El tío Felipe, ocupó al jovencito Morelos en las actividades a las que tenía posibilidad. En un primer momento, le tocó cuidar ganado vacuno por la zona de Sindurio. Dicho momento de cambios en su vida, coincidió con la transición entre su infancia y su pubertad, factor determinante en su crecimiento, valores y definición de su personalidad enérgica. Seguido de ello, José María aprendió gradualmente el oficio de la arriería, donde adquirió el conocimiento sobre parte del territorio mexicano (entonces aún novohispano), su constante marcha por diversos caminos y regiones, le llevó a configurar dos geografías, la física y la social. Dicho oficio fue clave para Morelos, a la hora de participar en el movimiento insurgente.

La arriería era un oficio de alta exigencia física y de pericia, pues su actividad era arriesgada, compleja por la cantidad de burros, mulas o caballos de que disponía una recua, además, la sinuosa topografía mexicana y la limitada traza de caminos, lo convertía en un transporte lento y costoso, por lo tanto era una locomoción tradicional. La recua o muladar, eran las bestias de carga (su cantidad dependía según el volumen de carga) que eran dirigidas por uno o más hombres (arrieros). En la tradición arriera encontramos personajes ilustres como lo fue José María Morelos y Pavón.

 Su atareada vida como labriego y arriero le llevaron a conocer al licenciado José María Izazaga, quien era dueño de la Hacienda del Rosario, Morelos transportaba mercancías de dicha Hacienda a Uruapan y Ario. Izazaga era un “hombre culto, rico e influyente. El letrado decidió ayudar al necesitado y animoso joven Morelos” (Vargas, 1985, p. 11). El licenciado Izazaga, apoyó económicamente a Morelos para que estudiase la carrera clerical. Para fines de 1791, Morelos decide ingresar al Colegio de San Nicolás Obispo de Valladolid. Por esos días Don Miguel Hidalgo dejaba el cargo de Rector del citado Colegio.

La incursión efectiva de José María Morelos, al Colegio, fue hasta principios de 1792, quedó inscrito como estudiante cápense (eran estudiantes que no residían en el Colegio), para entonces, estaba cerca de cumplir los veintisiete años de edad. Además de sus estudios en San Nicolás –según Ubaldo Vargas–, Morelos complementó su formación en el Seminario Tridentino y en la Universidad de México. Durante su preparación clerical, José María recibió, entre otras asignaturas, Gramática Latina y Retórica, Filosofía y Teología Moral.

Por último, Morelos se ordenó como presbítero, el 21 de diciembre de 1797 y para enero de 1798, fue nombrado como cura interino, distinción que le hizo el obispo de Valladolid, donde atendería Churumuco y la Hucana. Fue así que la vida parroquial del “siervo de la Nación”, se desarrolló hasta la primera década del siglo XIX, antes de tomar las armas y luchar en la causa insurgente que buscaba la Independencia de México.

No son suficientes las palabras, cuando se trata de un líder revolucionario que se inspiró en los anhelos de libertad e independencia. Su perseverancia logró esculpir su nombre en la historia de México. En conclusión, un personaje cuyas facetas aún tienen mucho que contar, hasta aquí amigos de Juglares, les mando un caluroso saludo, y recuerden, nuestro consejo, es… ¡Vive tu aventura!

Bibliografía

Ubaldo Vargas Martínez, Morelos. Siervo de la nación, México, Porrúa, 1985, pp. 7-15.

Julio Zarate, José María Morelos, ensayo biográfico, México, Porrúa, 1987, pp. 11-17.

Francisco R., Calderón, “Obras públicas”, en: Daniel Cosío Villegas (coordinador), Historia Moderna de México. La República Restaurada II. Vida Económica, México, Hermes, 1993, pp. 596-597.

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