“El Llanito”, la comunidad que brilla con Luz Propia.

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Cuando nos escribieron de la comunidad de “El Llanito” para que fuéramos a realizar esta nota, me sentí muy emocionado, ya que eso significaba que visitaría una vez más a mi querido Tlalpujahua, (ya que me gusta mucho), y además, conocería de cerca un Santuario de Luciérnagas, experiencia nueva para mí.

Tomamos nuestras cosas, y con mi primo, mano derecha, y encargado de las producciones audiovisuales de esta revista, salimos en busca de este bello sitio, llegamos a Tlalpujahua y comimos en el mercado, para de ahí dirigirnos a esta comunidad, que se encuentra a unos 15 minutos por la carretera a Morelia vía libre.

Al llegar, más menos como a las 5:30 de la tarde, un bello camino empedrado nos dio la bienvenida, enmarcando los montes verdes de la región del Oriente Michoacano; seguimos el camino hasta llegar a una pequeña zona despejada en la que había unas letras que anunciaban que habíamos llegado, “El Llanito”.

Nuestra anfitriona, América Téllez, parte del comité organizador, nos explicó que antes de iniciar con los recorridos se realizarían una serie de eventos culturales y deportivos. Nos dio mucho gusto ver como la comunidad entera se esforzó por realizar estas actividades sin el apoyo del gobierno o patrocinadores, ya que son ellos quienes buscan promover y dar a conocer este bello espectáculo natural y al mismo tiempo, generar ingresos para mejorar su comunidad.

La carrera, o mejor dicho, carreras, se corrieron en pro de la conservación de las luciérnagas y estaban divididas en diferentes categorías, sin embargo, nadie quedó fuera de participar, había para hombres, mujeres e incluso para los más pequeños, lo que es fantástico, ya que desde niños se les inculca el cuidado y preservación de este animalito.

La comunidad preparó todo para que los visitantes nos sintiéramos cómodos, pero sobre todo, para que nos lleváramos una experiencia, cocinaron algunos platillos típicos de la región, como los tamales de leche y el atole de pinole, así como los tradicionales antojitos mexicanos, para darle sabor a una velada que aún guardaba sorpresas.

Se llegó la hora de bajar y hacer el recorrido, la noche caía sobre nosotros, y solo la luna, y algunas luces de casas en la serranía iluminaban el horizonte, y como si no pudiera ser más perfecto, una leve canción de José Alfredo Jiménez flotaba en el aire, quizá acompañando una noche bohemia en algún lugar cercano.

Pronto la obscuridad dio paso a pequeñas luces tintineantes, que al adentrarnos más en el sendero se fueron multiplicando, el silencio como regla principal provocaba que lo único que se escuchará fueran nuestros pasos y esporádicos susurros entre nosotros, dando una atmósfera muy íntima y especial al recorrido.

Los guías son muy amables y atentos, responden todas tus dudas y te ayudan a disfrutar de este bello espectáculo, pero sobre todo, cuidan mucho a estos pequeños insectos, tratando de crear conciencia en los visitantes, sobre la importancia que estos tienen en el ecosistema y su comunidad.

El Santuario también lo puedes conocer de día, puedes hacer una caminata temprano y recorrer el mismo camino de la noche anterior, para darte cuenta que la belleza es propia de este sitio.

Desde Revista Juglares, te invitamos a conocer este lugar, El Llanito, que sin duda, brilla con luz propia, que te sorprenderá con la calidez de su gente, sus ganas de salir adelante, sus bellos paisajes y el cariño y cuidado que tienen por mostrar y conservar uno de sus tesoros, las luciérnagas. ¡¡No te lo pierdas, te va a encantar!!

¡Vive tu aventura!        

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