2 de Febrero. Tradición y cultura. “Viejos pero alegres”

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San Francisco Uricho es una comunidad purépecha perteneciente a la región lago ( Japontathu), cuyo nombre proviene del vocablo Uricha, que significa lugar de hacedores o de artesanos.  Si bien es cierto que con el pasar del tiempo se ha comenzado a perder la lengua y tradiciones, mismas que forman parte de su cultura, algunas prevalecen todavía. A pocos días del 2 de Febrero, día de la Candelaria o levantamiento del niño Jesús, los habitantes de la comunidad comienzan a prepararse para dicho evento y es que más que un evento religioso forma parte de la comunidad, como algo que los identifica.

Este día, especial para la comunidad, es gustosamente esperado, además de preparado con anterioridad ya que tanto chicos como grandes se permiten participar en tan conocido acto. Dentro de la comunidad se forma una comisión dedicada a todas las festividades propias, incluyendo el día de la candelaria y es que antes de llegada comienzan acercando lo necesario para la elaboración de tamales y atole que se reparte a todos los asistentes al lugar, pero como todo va acompañado de alegría, no puede faltar la danza de la comunidad, danza de los Viejitos catrines.

Hace algún tiempo ya, no sabemos  con exactitud cuánto, posterior a la llegada de los españoles, en esta comunidad llena de tradiciones comenzó una danza muy peculiar. Los adultos preparaban su vestimenta propia para la ocasión, con sus sacos y pantalones de vestir, camisa blanca y corbata- siempre tan elegantes-   así como sus protectores para las espinillas (tacos) que hasta donde sabemos  eran utilizados por los federales de la época. Sus máscaras relucían por lo fino de sus facciones y la sonrisa tan discreta que dejaba asomar apenas la alegría de sus corazones, todo esto embellecido con un sombrero disfrazado de alegría, pieza vital de la vestimenta, siempre  tan ostentoso,  de donde colgaban largas y coloridas tiras de papel con flores en la parte central y alta de su sombrero y un poco de algodón deshecho encima de todo este decorado. Cabe mencionar que estas mascaras eran elaboradas por los mismos habitantes de la comunidad. Es importante recalcar que los encargados de reunir a los jóvenes para la preparación de la danza así como a los músicos, son los fiscales (encargados de la iglesia) quienes además preparan la comida y cena para después de un día de mucho baile.

Preparados para su danza, con el gusto que los distinguía, los viejitos se preparaban con su bastón en mano y una campanita resonando en la parte superior, comenzaban a agitarlo siempre acompañado de un  canto:

“Caminen todos los viejos

Apoyados con bordones

A ver al santo niñito

En el portal de Belén”

Como todo en esta vida, la danza comenzó a tener algunos cambios y agregaciones, ya que actualmente en lugar de bastones usan solamente la campana, agitándola alegremente mientras con sus pies en movimiento crean su melodía contagiando a quienes los miran.

Dos maringuias al frente (hombres vestidos de guares), que con el contoneo de caderas guían a  aquellos viejitos en el baile. Actualmente participan niños, jóvenes y adultos. Aunque no podemos afirmarlo, hay quienes dicen que la danza es una representación de los españoles por su manera tan elegante de vestir, incluso podríamos decir, con temor a irequivocarnos, que el hecho de presentar dos guares entre tantos viejitos (españoles) es  el poder que aquellos sentían hacia la cultura y sobre todo a sus mujeres.

Anteriormente no se les reconocía con algún nombre en especial, pero al ver su manera de vestir y bailar se les otorgó el nombre de viejitos catrines.

¡¡Vive tu aventura!!

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