La mirada de Nahui en el MUNAL

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Poesía Infinita.

“Bajo la mortaja de leyes humanas, duerme la masa mundial de mujeres, en silencio eterno, en inercia de muerte (…)”, son solo dos líneas del poderoso poema Bajo la mortaja de nieve duerme la Iztatzihuatl en su inercia de muerte, escrito en el año 1922 por una mujer mexicana, extraordinaria en toda la extensión de la palabra.

El MUNAL se engalana.

Desde el pasado jueves 14 de junio, el Museo Nacional de Arte (MUNAL) de la Ciudad de México, abrió sus puertas para presentar con gran éxito la exposición temporal titulada Nahui Olin -La mirada infinita-, dedicada precisamente a Carmen Mondragón, quien así se autonombró en alusión al náhuatl que significa: “el cuarto movimiento del sol”. La exhibición se orienta de manera contundente a la obra y el pensamiento de la artista que transitó por cuenta propia a través de varias disciplinas del arte. Empapada del espíritu francés de su educación, Carmen buscó y encontró en las vanguardias de las primeras décadas del siglo XX, la forma de expresar la energía que se le desbordaba desde su condición femenina.

Explosión de color y sobriedad del blanco y negro.

La muestra recoge una colorida obra pictórica que relata, por un lado, temas cotidianos y por otro, pinturas desafiantes, cargadas de libertad que exaltan la belleza del cuerpo femenino como esencia de su legítimo ejercicio de la sexualidad. A partir de los hipnóticos ojos verdes de la artista, los retratos de sí misma y los que le concibieron Gerardo Murillo “Dr. Atl”, Jean Charlot y Matías Romero, adquieren un notable protagonismo. En contraste, la sobriedad del blanco y el negro están presentes en los trabajos de dibujo y caricatura en los que también incursionó la inquieta Nahui.

No solo una musa

La rebeldía de Nahui Olin llegó hasta los estudios fotográficos que le hicieron grandes de la lente de su tiempo. Se exhiben significativos trabajos de los norteamericanos Edward Weston y Clarence Sinclair Bull. Sin embargo, fue con el mexicano Antonio Garduño con quien estableció un vínculo artístico más intimo. Realizaron un viaje a Nautla, Ver., donde la lente de Garduño la capturó a la orilla del Golfo de México. En muchas de estas fotografías, el protagonista es el cuerpo desnudo de la musa que no se conformó con ese rol, sino que, por el contrario, se asumió y concibió como una fuerza activa, fuente de energía vital para las imágenes representadas.

El amor en el claustro del Ex Convento de la Merced. 

Si bien La mirada infinita recupera y difunde a Carmen Mondragón la artista, es inevitable la presencia de otros grandes con los que convivió en el México de los años 20 y 30. Entre todos ellos, Gerardo Murillo el “Dr. Atl”, se alza como pieza fundamental en la historia de la gran Nahui. Con él sostuvo una compleja relación sentimental, cuyo escenario fue la residencia del pintor, en el claustro barroco del Ex Convento de La Merced de la Ciudad de México.

Verano capitalino. 

La exposición permanecerá en el MUNAL hasta el 9 de septiembre de este año, y es la oportunidad para descubrir y valorar a Nahui Olin; quien participó activamente en el México intelectual de las primeras décadas del siglo pasado. Este verano, visitemos el antiguo Palacio de Comunicaciones y Obras Públicas, y dejémonos cautivar por la mirada infinita de la artista de enormes ojos verdes; mujer valiente e irreverentemente consiente de la propiedad de su vida, de su cuerpo y una asombrosa sexualidad que utilizó para reivindicar su condición femenina en el arte.

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