Ex Convento de San Miguel de Charo.

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En 1550 se fundó la villa de San Miguel Charo Matlatzinco de Michoacán, actualmente conocida como Charo, la cual en un primer momento fue evangelizada por la orden de los franciscanos, sin embargo, serían los agustinos quienes tomarían el protagonismo de la región.

Fray Alonso de la Veracruz, provincial de los agustinos en México, mandó a fray Pedro de San Jerónimo a fundar un convento en Charo, el que sería el séptimo de la orden en territorio michoacano.

Con gran esfuerzo se comenzó la edificación del conjunto arquitectónico, y bajo la planeación de fray Pedro, se construirían los muros de la iglesia, la sacristía, el refectorio, la portería, los dormitorios y seis celdas para los monjes del convento, pero su mayor acierto fue el claustro, al que mandó pintar al fresco distintas obras, sin embargo, la muerte lo alcanzó en 1578, por lo que no pudo ver concluida su obra.El siguiente fraile en continuar con la majestuosa obra fue Fray Francisco de Acosta, quien inició el cañón de la iglesia y se encargó de la magnífica fachada del templo, pero de nuevo, la muerte de este fraile en 1606 interrumpiría la construcción.

Otro de los frailes que llegaría para culminar la obra, fue el notable Diego de Basalenque, mejor conocido por sus textos, entre los que destaca la “Historia de la Provincia de San Nicolás de Tolentino de Michoacán”, padre muy querido en la región, ya que supo ganarse el cariño de los habitantes del pueblo, incluso, actualmente se le sigue recordando gracias al sillón de piedra que se encuentra en la portería, y que hoy funge como reliquia de tiempos pasados.

Finalmente sería Fray Simón Salguero quien terminaría el conjunto, teniendo que reconstruir algunas partes después de que un terremoto dañara su estructura.

En cuanto a su composición, en la fachada podemos observar dos cuerpos y un remate, su estilo presenta un barroco muy sobrio mezclado con detalles renacentistas, y coronando la estructura se encuentra San Agustín cubriendo con su manto a sus monjes y el inconfundible escudo de la orden, un corazón flechado. Por otro lado, la torre del conjunto es de un estilo neoclásico.

Entre las joyas de este conjunto arquitectónico se encuentran sin duda  sus murales, que datan del siglo XVI, y que muestran distintos pasajes bíblicos y monásticos, estos se encuentran en el claustro.

Un pasillo entre la arquería exterior y el claustro es el encargado de iniciar el viaje al pasado, adornado de un lado con las figuras de Cristo Rey de Burlas y el Cristo en la columna, y del otro con los pasajes bíblicos de la Oración en el Huerto y la aprensión de Jesús, estos últimos apenas visibles debido al deplorable estado en que se encuentran.Los murales fueron realizados al fresco y predominan principalmente tres colores; el negro, el rosa y el azul. Mientras que la temática principal de los murales es el martirio de distintos monjes de la orden.También podemos encontrar en la parte izquierda del convento, unos murales que representan una especie de árboles genealógicos de la orden, tanto en su rama masculina, con San Agustín, como de su rama femenina, con Santa Mónica, madre de este.Estos árboles muestran la personalidad agustina de la colonia, mientras, que el lado masculino se muestra de una manera más seria y mística, el árbol femenino nos muestra a unas monjas más alegres y cercanas. Finalmente el águila negra de Hipona le da mayor presencia a la composición, convirtiendo al convento en un viaje a través de la historia de la orden.No cabe duda de que es una obra monumental que merece la pena ser restaurada y sobre todo preservada para las futuras generaciones. Entre los muros del conjunto arquitectónico podemos descubrir y aprender más de una orden que evangelizó e instruyó a los indígenas de gran parte del territorio novohispano, y que terminó por ser determinante en la historia de nuestra nación.Referencias:

  • Flores, R. El Convento de Charo y sus murales, en: AnalesIIE22, UNAM, 1954. Recuperado de: http://www.analesiie.unam.mx/pdf/22_123-133.pdf
  • Guzmán, Guía de arquitectura y paisaje de Michoacán, Gobierno del Estado de Michoacán. México, 2007, 492 p.

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