El Palacio Clavijero.

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Esta ocasión les presentamos el Palacio Clavijero, un deleite arquitectónico en Morelia. Un edificio lleno de cultura y arte que a través del tiempo ha cautivado a los habitantes de esta ciudad.

El palacio clavijero es un edificio  cuya construcción data del siglo XVI, y que originalmente era un Colegio de la Orden de la compañía de Jesús, mejor conocida como, los jesuitas.

Se construyó porque la capital de la Provincia de Michoacán pasó de la ciudad de Pátzcuaro a Valladolid, y el Colegio tenía que encontrarse donde estuviera la capital, por lo que tuvieron que construir un nuevo Colegio en esta ciudad.

Es de destacar que los jesuitas no construían conventos, sino Colegios, dedicados a la educación de la clase Criolla, y que fueron estos los principales promotores del pensamiento criollo, que posteriormente influenciaría en las ideas de independencia.

Desde su construcción, el colegio sufrió varias remodelaciones, en 1629 el padre Jhoan de Vallesillo Rector del Colegio contrata al Maestro Francisco de Chavida para realizar una ampliación al Colegio.  El proyecto responde a una serie de adecuaciones que se fueron dando conforme se fueron necesitando, y sobre todo dependiendo del dinero del que disponían.  De esta primera etapa, nada se conserva, ya que en su mayor parte fueron construcciones de adobe, sin embargo, la obra que conocemos actualmente comenzaría tiempo después.

El diseño del colegio, fue ampliamente reconocido al iniciarse la construcción de  su iglesia en 1660 nada más y nada menos que por el italiano Vicente Barocchio, arquitecto que proyectó la Catedral de Morelia.

El colegio mantuvo sus funciones hasta 1767 año en el que se ordena la expulsión de esta Orden de todos los dominios españoles por el Rey Carlos III, entonces el templo pasó a ser custodiado por el clero secular y el colegio se clausuró.

Posteriormente fue correccional para sacerdotes, y en 1824 el Congreso de Michoacán lo tomó como sede, el edificio fue sede de las sesiones del Tribunal de Justicia, hasta 1854 y en 1857, el Colegio volvió a ser clerical.

En 1882 se instala la Escuela de arte correccional, donde había talleres de zapatería, carpintería, herrería, y encuadernación, así como una escuela primaria que llevaba el nombre del presidente Porfirio Díaz.

La escuela de artes se clausuró durante la época de la revolución y los talleres se pusieron en renta. En el periodo del general Francisco J. Múgica se reabre el ex colegio jesuita y en el periodo de Lázaro Cárdenas se le da impulso y se convierte en la Escuela Técnica Industrial “Álvaro Obregón”.

Finalmente se le da paso al “Centro Cultural Clavijero”, mientras que la Iglesia que había sido cerrada y confiscada durante la guerra cristera fue entregada a la Universidad para fundar la Biblioteca Publica Universitaria.

El reloj de sol del Palacio, por muy simple que lo veas, contiene todo un pasado de Matemáticas, Física, Astronomía y Geometría, pues su diseño implica orientación, cálculos, estaciones del año, cierta inclinación en sus trazos de líneas horarios y mucho más. De hecho la funcionalidad de un reloj solar sirve de parámetro para registrar la dinámica del Sol y la Tierra. ¿Te imaginas desarrollar tus actividades cotidianas a partir de un reloj solar?

Tiempo después el colegio fue remodelado y en 2007 vuelto a abrir con la misión de presentar, promover y difundir la cultura y el arte en todas sus expresiones, custodiando y sirviendo como espacio para exposiciones de artistas como Diego Rivera, Javier Marín, Feliciano Béjar entre otros.

El nombre del lugar se debe a “Francisco Javier Clavijero”, quien fuera un célebre fraile de la orden de los jesuitas, hombre de espíritu moderno que conocía los escritos de Descartes, Leibniz entre otros ilustrados, precursor de la filosofía escolástica y primer historiador novohispano, su obra principal fue “Historia antigua de México.”

El mural que está bajo una cúpula, fue pintado por el artista plástico michoacano Adolfo Mexiac, el mural se llama “Las montañas de Michoacán”, fue pintado entre 2001 y 2002. Si bien algunos expertos en el tema de los murales sostienen que la obra de Mexiac es más bien una estampa de personajes de la historia de Michoacán.

Por otro lado y debajo de las escaleras encontrarás una acogedora sala de lectura, pues el Centro Cultural Clavijero cuenta con una biblioteca propia. Esta, lleva por nombre: Bosch-Vargaslugo. Fue inaugurada en marzo del 2014. Y el nombre de la biblioteca se debe a la pareja: Carlos Bosch y Elisa Vargaslugo, distinguida pareja de historiadores e investigadores eméritos de la UNAM, quienes fueron los recopiladores de los libros que hoy conforman la biblioteca del Clavijero, pues el acervo fue comprado a Elisa Vargaslugo.

      

Un lugar ideal para aprender, siempre tendrás la posibilidad de conocer nuevas cosas, ver diferentes exposiciones y maneras de ver la realidad que nos rodea, un espacio lleno de historia, camina por sus pasillos y atrévete a descubrirla.

Texto: Javier Zaragoza./Fotografía: César Tello Vieyra.

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