DOS PELÍCULAS QUE ENCUMBRAN LA LABOR DOCENTE | ZINE Juglares

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El cine es un malabarista sobre una cuerda floja llamada realidad.
– José Izguerra 

Ya que es día del maestro, es justo dedicarles este espacio con dos películas que dejan ver que la labor docente excede la mera transmisión de contenidos. La frase que está al inicio de todos los artículos de su servidor, es prueba de que el cine es una especie de ente que transita entre la realidad y la percepción sublime de la misma, por lo que no encuentro una mejor manera de reflejar al profesor en ejecución que por medio de este arte. ¡Aquí vamos! 

1.- Los coristas (Les Choristes), Christophe Barratier, 2004.

Los coristas es una peli francesa que trata de un profesor que asume el cargo de prefecto en un instituto para niños (varones) “problema”, él intenta por todos los medios contagiar el gusto por la música a sus alumnos. En el camino, crea un coro que va fluctuando entre lo clandestino y la formalidad. 

El instituto es un reformatorio sumamente estricto en la disciplina, tanto que llega a ser contraproducente en la conducta de los niños. Es por eso, que Clément Mathieu (Gérard Jugnot), el primer profesor que queremos reconocer en este artículo, logra cambiar a su favor la actitud de los niños para con él, para con ellos mismos y por supuesto su disposición de aprender. 

La primera muestra de que es un gran profesor, la tiene apenas entrando al aula, en tres situaciones. Uno: hace una pésima entrada al salón, casi cayéndose y perdiendo su maletín, el cuál es usado como objeto de juego entre los chicos. En ese instante entra el director con toda su actitud militarizada y pregunta qué estaba pasando, Clément no delata a nadie. Con esta acción se gana la confianza de los niños, pues no asume una postura de total poder sobre ellos, sino una de autoridad basada en la reciprocidad.  

Dos: al saber quién era el culpable de un acto vandálico contra el sacerdote del instituto, lo lleva ante el director, en el trayecto el chico le pide que no lo denuncie por la severidad de los castigos y al ver que era cierto, decide guardarse el secreto. Lo interesante aquí, además de su sentido humano, es que le pide al niño que atienda al sacerdote mientras dure su sanación y éste lo hace.

Tres: al volver al aula, un alumno (que ya había sido referido a él como un estudiante de cuidado) está caricaturizando a Clément en el pizarrón, frente a todos, en medio de un desorden generalizado. Su actitud es una joya, pues toma el evento con gracia, caricaturizando al alumno que lo había dibujado a él y le pone una nariz de payaso. Hacer eso, le quitó tensión al grupo, le proveyó de autoridad porque inmediatamente después les pide comenzar con el trabajo y lo hacen. 

Y así podría enumerar otras cosas. Como cuando les pregunta lo que les gustaría ser de grandes, demostrando genuina preocupación por ellos. En general esta es una película llena de enseñanzas tanto docentes, como vitales. Pues, ¿por qué deberías respetar a una figura de mando, si ni siquiera se interesa en lo que eres y vales? Recomendadísima para ver con toda la la familia, en solitario o en pareja. Seguramente recordarás a algún buen profesor o sus anécdotas haciendo alboroto en clases. 

2.- Juego de honor (Coach Carter), Thomas Carter, 2005.

Por su parte esta película se centra en Ken Carter (Samuel L. Jackson), nuestro segundo profesor a reconocer, que acepta el puesto de entrenador del equipo de baloncesto de la escuela pre universitaria Richmond. Se encuentra a su llegada, con la falta de compromiso de los estudiantes, con la poca colaboración directiva y con las problemáticas sociales que aquejaban a la ciudad incluso desde que él estudió ahí. 

Por supuesto que no es un docente de aula, pero maestro al fin. Y verán porqué digo que lo es merecidamente. Para ser justos con Clément Mathieu, también daré tres puntos esenciales en la trama de esta película, que manifiestan la calidad de Carter como profesor. No olvidemos que ambas películas se basan en hechos reales. 

Uno: cuando se presenta ante el equipo les deja claro que habrá un reglamento. Entre otras cosas, les pide ser puntuales a entrenamientos y partidos, usar corbata en días de juegos oficiales y llevar buenas notas. Algunos estudiantes desisten. Este reglamento lleva al coach a cerrar el auditorio donde juegan de locales por un tiempo, cuando sus alumnos incumplen con algunas reglas. Los alumnos, la directora, los padres de familia y hasta la ciudad se ponen contra él, al grado de pedir su despido. Lo más importante aquí, es que cuando le preguntan porqué le importa tanto el reglamento, el responde “pretendo enseñar a los muchachos la disciplina que formará sus vidas y les brindará oportunidades, si apoyan que chicos de quince, dieciséis y diecisiete años no tengan que honrar las simples reglas de un contrato de baloncesto, ¿cuánto tiempo creen que tardarán en andar por la vida violando la ley?”. Enseñando directa. 

Dos: se liga con la primera, pues en el reglamento les deja claro que su filosofía de trabajo es el estudio-deporte. Quiere decir que en ambos ámbitos, deberían desarrollarse y amplificar sus posibilidades. Les exige un promedio mayor al que por norma les pedía la escuela a los atletas, además de que se sienten hasta adelante en sus clases. Y en un momento de tensión de la película les hace ver que lo hace por ellos, pues en dicha ciudad los jóvenes tenían como principales destinos vidas estancadas, la cárcel o peor aún, la muerte. Teniendo como una salida al alcance de sus manos, estudiar e ir a la universidad; extender su mundo. Es una muestra de legítimo interés en los estudiantes, característica fundamental en un docente. 

Tres: el coach Ken Carter se convierte en una figura de soporte y de cambio para sus alumnos. Soporte cuando requieren apoyo, apoyo personal, en cuestiones que no le contarían a cualquiera o por las que normalmente recurrirían con personas en las que confiaran al máximo. Y cambio, en la actitud, en la visión del mundo y más relevante aún, en la comprensión de la importancia de vivir una vida de calidad, de sus estudiantes. Ejemplo de ello, es cuando Timo Cruz (Rick González) lo busca después de la muerte de su primo y al final de la película donde mencionan los destinos de sus alumnos, alejados de un entorno viciado. 

Imperdible el momento en que Timo recita un fragmento de un poema de Nelson Mandela, para demostrarle su apoyo y el del equipo al coach. Es una película muy agradable de ver, que propone varias enseñanzas de vida. No dejes pasar la oportunidad de verla. 

Ojalá que ambas, las hayas visto antes o no, te hagan ver la compleja labor del docente que convive con otras mentes, cada una de ellas con ideas propias. Que generalmente se encuentra con una brecha generacional que genera dificultades de comunicación. Y por supuesto, que divierte maestría en la forma en que comparte el conocimiento para que sea comprendido. Los profesores de ambas películas, son excepcionales, pues más allá de lo que tiene qué hacer, abonan a la esencia de sus alumnos. 

¡Cuéntanos de algún profe que recuerdes con cariño y por qué!

LO SUBJETIVO: La primera, da directamente en mi corazón, pues recuerda mis propias inseguridades cuando inicié a dar clases apenas a los 19 años. Y porque me reflejo en Clément en su esencia más sensible. 

En cuanto a la segunda, debo admitir que se me salen las lágrimas cada vez que la veo, en la parte del poema de Mándela. 

EL LADO OSCURO: De las películas, ninguno. Tal vez, sólo podría pedir más películas así o aún más directas a la labor docente. 

CALIFICACIÓN

  • Los coristas – 9
  • Juego de honor – 7

SIGUIENTE RESEÑA: Viejas películas románticas imperdibles 

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