Conociendo el encanto colonial de Morelia, Michoacán

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Calles de encanto, monumentos majestuosos que dejan entrever la nobleza con la que fue conformada la ciudad. Morelia, ciudad Patrimonio Cultural de la Humanidad desde el año de 1991, título que la UNESCO le da a dicha urbe por la conservación de sus edificios históricos donde se aprecia la arquitectura renacentista de fines del siglo XVI, el barroco del siglo XVIII predominante entre sus múltiples iglesias, el neoclásico del siglo XIX plasmado en las antiguas casas habitación del centro histórico y los elementos de una arquitectura afrancesada de la época porfiriana que decoran palacios, casas y antiguos colegios que son manifiesto de un pasado glorioso y una herencia histórica que con el correr de los años sigue conservando su originalidad.

Fundada desde el 18 de mayo de 1541 con el nombre de Nueva Ciudad de Mechuacan, bajo la ordenanza del primer virrey de la Nueva España Don Antonio de Mendoza, ubicándola en un antiguo valle de nombre Guayangareo (palabra Purhépecha que significa loma larga y achatada), lugar de suaves pendientes que vería nacer a la primera ciudad española que se ennoblecería con el correr de los años para llamarse Valladolid, la “ciudad de la cantera rosa” o “cuna ideológica de la independencia”, el “jardín de la Nueva España” que vio nacer a su hijo predilecto que en su honor hoy lleva por nombre Morelia, Don José María Morelos y Pavón.

Una población con 1113 edificaciones patrimonio que nos hablan de ese pasado colonial. Ciudad religiosa que con sus 22 templos coloniales nos manifiesta el poder dominante del siglo XVIII y que son parte del atractivo turístico. Visitar Morelia es dar una vuelta por la Catedral, monumento único de México que no cuenta con un zócalo al frente y orientada de norte a sur que permite tener remates visuales entre sus calles rectilíneas, conocer el interior de la iglesia es detenerse a admirar su órgano de nombre “San Gregorio Magno”, que con sus 4600 flautas decora a dicho inmueble, obra arquitectónica representante del barroco tablerado de aquel siglo de las luces.

Destino único para cualquier viajero que busque admirar la joya invaluable de la arquitectura española, la gastronomía regional que destaca por conservar las antiguas recetas de la elaboración de dulces típicos, antiguos paseos coloniales que armonizan con la agradable naturaleza de sus bosques y las construcciones históricas, museos que nos hablan del arte, la cultura y la historia de una ciudad con grandes riquezas en todos los ámbitos.

Visitar la señorial Morelia es caminar por sus calles, disfrutar sus plazas públicas, sus museos, degustar de un rico gaspacho, pasear por los tranvías de la ciudad, disfrutar de la frescura de sus paseos y calzadas, conocer, admirar y complacerse de la belleza del callejón del Romance, la fuente de las tarascas y del encendido de la catedral moreliana, entre otros sitios que hacen de la capital de Michoacán un lugar de encanto y experiencias inolvidables para cualquier visitante nacional y extranjero, que busca nuevos destinos con aires de tranquilidad e historia.

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